lunes, 18 de agosto de 2014

¿Puede un sacrificio producir alegría?

Deuteronomio 12:11 – 12:28
entonces sucederá que al lugar que el SEÑOR vuestro Dios escoja para morada de su nombre, allí traeréis todo lo que yo os mando: vuestros holocaustos y vuestros sacrificios, vuestros diezmos y la ofrenda alzada de vuestra mano, y todo lo más selecto de vuestras ofrendas votivas que habéis prometido al SEÑOR. Y os alegraréis en presencia del SEÑOR vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, y el levita que vive dentro de vuestras puertas, ya que no tiene parte ni heredad entre vosotros. 
(Deut.12:11-12 LBLA)
¿Puede un sacrificio producir alegría?
El Eterno desea que su pueblo aprenda a subir al templo para presentarse ante él y entregarle ofrendas y diezmos. El desea que el lugar de su presencia sea un lugar de alegría y disfrute. Por eso no solamente hay ofrendas y diezmos que se dan enteramente al servicio del Eterno, sino también en parte para que se pueda comer el resto y alegrarse con la familia en la mesa ante Eterno.
En la presencia del Eterno hay plenitud de gozo (Sal. 16:11). Los sacrificios que le son agradables son los que vienen de corazones alegres. Un sacrificio ofrecido con tristeza y pesar no es agradable. El que no puede gozarse al dar su ofrenda no expresa su aprecio del Eterno. El que no le aprecia ni le ama siente el diezmo y las ofrendas como una carga y como motivos de tristeza. El amor se expresa dando. Por eso el que ama da y al que no ama no le gusta dar. El que ama al Eterno le entrega el diezmo y las ofrendas y eso produce alegría porque el amor se goza.
El que no puede gozarse en los diezmos y las ofrendas necesita revisar su corazón y entregarlo al Eterno y dejar de vivir para sí y dejar de temer y dejar de dudar de la provisión divina. El que vive para sí no puede sentir la verdadera felicidad de dar.
Hay los que dan para recibir, pensando que el que siembra recibe cosecha. Pero aunque sea cierto que el que siembre recoja una cosecha si lo hace bien, esa actitud no es la mejor en cuanto a la entrega al Eterno. No damos para recibir, damos porque queremos obedecer y expresar nuestro amor dando.
Sin embargo, si creemos en las promesas de que el Eterno no nos va a abandonar si damos de lo que tenemos y va a bendecir lo que queda después de dar los diezmos, entonces podemos confiar tranquilamente en la provisión divina para nuestra economía. Pero no damos para recibir, eso es muy infantil.
Hay más dicha en dar que en recibir.” (Hech. 20:35 NIV)
Bendiciones,

Ketriel

domingo, 17 de agosto de 2014

ESPERANZA

¿Qué relación hay entre guardar los mandamientos y el reposo?

Reé 47-1
Observa
Deuteronomio 11:26 – 12:10
No haréis como todo lo que nosotros hacemos aquí ahora, cada uno lo quebien le parece, porque aún hasta ahora no habéis entrado al reposo y a la heredad que os da el SEÑOR vuestro Dios.
(Deut. 12:8-9 SSE)
¿Qué relación hay entre guardar los mandamientos y el reposo?
La estancia en el desierto era temporal y transitoria. Allí cada uno hacía lo que era recto a sus propios ojos. La Torá fue dada en Sinai no para ser guardada en el desierto sino en la Tierra prometida. Por eso era imposible guardar muchos de los mandamientos en el desierto y tenían que improvisar y hacer lo que podían en esa situación transitoria.
Moshé rabenu estaba preparando al pueblo para pasar de la etapa de los cuarenta años transitorios y preparatorios a una nueva situación totalmente diferente. Este texto dice que cuando estaban en el desierto todavía no habían entrado al reposo y a la heredad. El reposo es una cosa y la heredad es otra. El reposo tiene que ver con el estado mental y la heredad tiene que ver con algo físico, la tierra. Cada tribu iba a recibir una herencia terrenal y cada familia iba a recibir su lugar de morada donde podía sentirse en casa y tener reposo en el alma.
Ahora, como la Torá en primer lugar fue escrita para la Tierra de Israel, todos los mandamientos están relacionados con la vida de las doce tribus en ella. Sin la presencia de las doce tribus en la Tierra es imposible cumplir toda la Torá y es imposible entrar en un reposo completo.
Es interesante ver la relación entre el reposo emocional y el cumplimiento de los mandamientos. La falta de mandamientos crea inestabilidad mental que es contraria al reposo. En el desierto no podían cumplir muchos de los mandamientos y por eso no tenían reposo en sus almas. Pero en la Tierra sí iban a poder cumplir los mandamientos y así llegarían al reposo.
La anarquía y la falta de normas fijas crea personas con inestabilidad mental y emocional. Rutinas fijas, normas que no cambian, límites claras y una conducta bien establecida crea seguridad y reposo en el alma de cada uno. El que hace lo que le parece recto a sus propios ojos no ha entrado en el reposo del Eterno. Sólo el que sabe lo que tiene que hacer, según haya sido instruido por la Torá, tendrá paz en su alma. Por eso nuestro Maestro cita del profeta Yirmeyahu (Jer. 6:16) y dice a los que no sabían cómo cumplir la Torá correctamente: “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.” (Mat. 11:28-30 LBLA)
Su yugo simboliza el sometimiento a su interpretación de la Torá. El que sabe cómo cumplirla correctamente tendrá descanso en su alma. El que quiebra o anula los mandamientos no hallará descanso para su alma ni en este mundo ni en el venidero.
Shavua tov,

Ketriel