lunes, 7 de abril de 2014

Y aconteció después de la muerte de Moisés

“Y aconteció después de la muerte de Moisés, siervo de YHVH, que ELOHIM habló a Josué, hijo de Nun, ministro de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés es muerto, levántate pues ahora, y pasa el Jordán, tú y todo el pueblo.” Josué 1:1-2

Ayer te visitó la aflicción y desalojó tu morada. Ahora tu primer impulso es el ceder y sentarte desperado en medio de la destrucción de tus esperanzas. Pero no te atreves a hacerlo. Te encuentras en línea de batalla y la crisis se acerca. El dudar por un momento sería poner en peligro algún interés sagrado. Otras vidas sufrirían a causa de tu interrupción, intereses sagrados peligrarían si tus manos estuviesen enmarañadas. Tú no debes de detenerte ni aún para aliviar tu dolor.

Un distinguido general contó este patético incidente de su experiencia personal en tiempo de guerra. El hijo del general era un teniente de batería. Se estaba preparando un asalto. El padre estaba dirigiendo su división en un ataque, al avanzar por el campo, su mirada fue atraída, repentinamente por el cadáver de un oficial de batería que yacía delante de él. Una mirada le bastó para reconocer que era su propio hijo. Su impulso fue detenerse y desahogar su dolor, pero su deber le exigía en aquel momento apretar en el ataque, así que besando los labios del difunto se marchó precipitadamente y dirigió el asalto.
El llorar desconsoladamente al lado de una tumba jamás puede devolver el tesoro amado que hemos perdido, ni podemos obtener bendición alguna con tal tristeza. La aflicción deja huellas profundas, escribe su recuerdo de una forma imborrable en le corazón del que sufre. Verdaderamente nunca nos despojamos de nuestras grandes penas por completo, jamás volvemos a ser los mismos enteramente que antes, después que hemos pasado por ellas. No obstante hay una influencia humanizante y fertilizadora en la aflicción que ha sido aceptada rectamente y sobrellevada con gozo. Es cierto por supuesto, que aquellos que no han sufrido, y no poseen ninguna señal del dolor, son seres pobres. El gozo que tenemos delante de nosotros debería brillar sobre nuestros dolores, lo mismo que el sol brilla por medio de las nubes, glorificándolas. Dios ha dispuesto que al apresurarnos en el cumplimiento del deber, encontraremos el consuelo mas rico y verdadero para nosotros. Si nos ponemos a meditar sobre nuestras aflicciones, nuestras adversidades se hacen mas profundas, se introducen en nuestro corazón, y convierten nuestra fortaleza en debilidad. Pero si en vez de esto desechamos nuestra melancolía y esperamos a cumplir con la tarea y el deber que Dios nos ha dado, recobraremos nuestro gozo y nos fortaleceremos.
J. R. Miller.

viernes, 4 de abril de 2014

La muerte está vencida


La muerte está vencida
Nuestro Salvador YAHSHUA… quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.
2 Timoteo 1:10


Preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.
1 Corintios 15:25-26


Unos padres acababan de enterrar a su querido hijo. Dolorosamente daban vuelta a la página. Todo hablaba de muerte en ese cementerio: las tumbas alineadas hasta perderse de vista, coronas marchitas aquí y allá, inscripciones grabadas en las lápidas… ¡Pero no; la muerte fue vencida! Sí, la mañana del tercer día Jesús salió vencedor de la tumba. “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?”, preguntaron los ángeles a las mujeres desoladas. “No está aquí, sino que ha resucitado” (Lucas 24:5-6). Su resurrección es la señal absoluta de su victoria sobre la muerte. Y si Jesús fue el primero en resucitar de entre los muertos, cuando él venga para buscar a los suyos, “los muertos en Cristo (los creyentes ya difuntos) resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos (los creyentes que aún vivan en la tierra)… seremos arrebatados juntamente con ellos… para recibir al Señor en el aire”, a fin de estar todos juntos con él (1 Tesalonicenses 4:16-17). Entonces la muerte será sorbida “en victoria” (1 Corintios 15:54).
Cristianos, ¡regocijémonos! Cristo salió triunfante de la tumba. ¡Vamos a vivir con él!¿Y los que hayan rehusado la salvación? Se nos oprime el corazón al pensar en ellos. Resucitarán más tarde para el juicio final, como está confirmado solemnemente en Apocalipsis 20:14.


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© Editorial La Buena Semilla,

miércoles, 19 de marzo de 2014

“Conozco, oh YHVH que el hombre no es señor de su camino, ni el hombre que camina es ordenar sus pasos.” Jeremías 10:23 “Guíame por senda de rectitud.” Salmo 27:11


“Conozco, oh YHVH que el hombre no es señor de su camino, ni el hombre que camina es ordenar sus pasos.” Jeremías 10:23
“Guíame por senda de rectitud.” Salmo 27:11

Hay muchas personas que quieren dirigir a Dios en vez de resignarse y ser dirigidas por El. Quieren señalar a El un camino, en vez de seguir por donde El conduce.
Madame Guyon 

Una vez dije: “Déjame que camine por el campo” y Dios me respondió: “No, marcha por la ciudad.” “Pero allí no hay flores”, repliqué. Sí, es cierto que no hay flores, sino una corona”, esta fue Su respuesta.
“El cielo está muy oscuro, y allí no hay cosa sino tumulto y ruido”, continuó diciendo. Entonces, El lloró mandándome volver y dijo: “Hay algo mas y peor, hay pecado.”
Dije: “El aire está muy pesado y las nieblas cubren el sol” El me contestó: “Hay mas, hay muchas almas enfermas y arruinadas.” Yo dije: “Si pierdo la luz, mis amigos dice que me perderán.” “Está bien” respondió. “Pero esta noche elige entre perderme a mi o perder a ellos.”
Eché una mirada hacia los campos y cuando después volví mi rostro y miré a la ciudad, El me preguntó: “Hijo mío, ¿aceptas mi ofrecimiento? ¿Quieres abandonar las flores y substituirlas por una corona?”
Entonces coloqué mi mano en la Suya y El entró en mi corazón. Desde aquel instante caminé guiado con una luz Divina, por la senda que yo temí contemplar.
George MacDonald